Sin chistera ni varita, Joel se presentó en el plató y creó auténtica magia en ‘Got Talent’ a tan solo unos centímetros del jurado. Un tapiz negro, una moneda y una baraja de cartas bastaron para que el mago sorprendiese a todos los espectadores.

Tal es así, que la cómica Eva Hace ha utilizado el pulsador dorado para pasar directamente su actuación a la final. “Elevas la magia a la categoría de brujería”, le ha dicho Hache. Risto Mejide también ha querido alabar la destreza y maestría de Joel añadiendo: “Te sobra talento para ganar varias ediciones de ‘Got Talent’”.

 

MAGO JOEL

 

Le desaparezco una carta. El hombre se queda impresionado. Le desaparezco dos… Al final le desaparecí el paquete entero y cuando me iba a retirar, me dijo que no me fuera y me regaló $500 dólares. Y a partir de esos primeros $500 dólares ya me enfoqué en mi magia

Su historia arranca desde pequeño cuando dejó de ir a los cumpleaños de sus amigos si no estaba invitado un mago. Aquel truco del pañuelo que luego se transforma en bastón lo marcó para toda una vida. Tenía siete años y desde entonces su infancia transcurrió entre cartas, dados y pañuelos que hacía desaparecer entre el arroz con frijoles sazonado de reproches de su madre.Su afición no sentó bien en su familia y una letanía se repetía sin cesar entre las paredes de su casa: “Deja la baraja y ponte a hacer otra cosa”. Allí en Cuba no había Magia Borrás ni nada que se le pareciese, así que se tuvo que apañar con los papeles, piedras y monedas que encontraba a su paso.

Su primer escenario improvisado fue el Malecón de La Habana, donde realizó sus incipientes números ante niños, curiosos y numerosos viajeros. “Una vez un turista me puso dinero en la mano y me dijo que no lo mirase hasta que llegara a casa. Cuando pude hacerlo, vi que me había dado 1.000 dólares”, recuerda con humor. Sus días trabajando en la calle terminaron cuando el gerente del Habana Libre le fichó y comenzó a actuar en varios hoteles de la capital cubana. Ahora ha dado el salto a Madrid, donde aterrizó el pasado mes de agosto tras casarse con una española que vive en Barcelona. Ha cambiado los hoteles caribeños por los restaurantes de la capital